sábado, 28 de diciembre de 2013

eStReNo AlEgRía
De repente estoy frente al espejo del baño, me miro, me sonrío, me digo que no está tan mal. Me perdono. Me encojo de hombros y  salgo. Tarareo una canción mientras pongo el agua a calentar. Me suelto el pelo. Sigo sonriendo (me). Voy a la habitación. Siento la frescura del mosaico en la planta del pie. Alterno: dedo gordo /talón para conectar.  De pasada  miro de reojo por el espejo del pasillo. Me veo pasar. Voy al placard, saco ese vestido de un año atrás y me lo pongo. Toco la tela suave donde mis dedos resbalan. Lo huelo (maldita costumbre de olerlo todo). Memiropordentro. Me calzo los zapatos altos. Hago un poco de equilibrio. Con un pañuelo de flores improviso una vincha. Me siento de piernas cruzadas y me tomo el primer mate del día.

Recuperar la alegría y llevarla como bandera, estirarla todo lo que se pueda, para que no  se arrugue ni se encoja.  Que no se deshilache. Cuidarla como a un fueguito entre las manos, como arena  siempre a punto de escabullirse entre los dedos. Una alegría recién conquistada, recién estrenada.



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