jueves, 17 de octubre de 2013

dEsAzÓn

De pronto hay un ruido a rotura de cristales, un imperceptible estrujar de papeles, un crujido de algo que se astilla, un ruido silencioso como de papel picado cayendo, unos dientes apretados, unos parpados que duelen, unos oídos tapados. No escuchar la caída. No escucharla.La boca salada, la lengua salada. Las manos electrizadas. Caminito obsesivo dibujado con la planta del zapato.

Algo brilla un segundo y se apaga. Igual no quiere ver. Ahora oscuro. Noche cerrada. Boca de lobo. No se ve nada. No ve nada. Apenas palpa, sigilosa. Tantea. Repentina claridad. El alma empapada, ajada, suspendida de un hilito. El cuerpo, el cuerpo intacto.

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