miércoles, 16 de octubre de 2013

NuEcEs PaRa El OlViDo


Sábado, temprano a la tarde, envuelta en un sospechoso frenesí de orden  y como un cachetazo me choco con esas nueces. Me quedo parada con el frasco en la mano sin saber qué hacer. Lo abro. Abro el frasco y siento la rugosidad en mis manos…se me caen  al suelo, rebotan y chocan unas con otras, suenan… huelen. Las junto. Pero quiero deshacerme tan rápido de ellas  que termino por hacer movimientos torpes que me obligan a lidiar una y otra vez, persiguiéndolas  en su rodar por el por el mosaico de la cocina. A pesar de saber de su longevidad decido asesinarlas tirándolas dentro de la bolsa negra junto con las demás cosas que fui descartando. Las nueces, estas nueces, hace un tiempo fueron la concreción de tu deseo. Hoy son otra ocasión para que drene mi tristeza.¿Cuántas ‘nueces’ iré encontrando hasta terminar con esta tarea sucia en la que me quedé tan sola?. No puedo verlas más ahí. Y sin embargo recién hoy envuelta en ese  frenesí pude deshacerme de ellas. Cierro la bolsa con doble nudo, bajo las escaleras y  dejo la bolsa en el canasto de la calle con la actitud de quien está liberandose de un cadáver.


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