NuEcEs PaRa El OlViDo
Sábado, temprano
a la tarde, envuelta en un sospechoso frenesí de orden y como un cachetazo me choco con esas nueces. Me
quedo parada con el frasco en la mano sin saber qué hacer. Lo abro. Abro el
frasco y siento la rugosidad en mis manos…se me caen al suelo, rebotan y chocan unas con otras,
suenan… huelen. Las junto. Pero quiero deshacerme tan rápido de ellas que termino por hacer movimientos torpes que
me obligan a lidiar una y otra vez, persiguiéndolas en su rodar por el por el mosaico de la cocina.
A pesar de saber de su longevidad decido asesinarlas tirándolas dentro de la
bolsa negra junto con las demás cosas que fui descartando. Las nueces, estas
nueces, hace un tiempo fueron la concreción de tu deseo. Hoy son otra ocasión para
que drene mi tristeza.¿Cuántas ‘nueces’ iré encontrando hasta terminar con
esta tarea sucia en la que me quedé tan sola?. No puedo verlas más ahí. Y sin
embargo recién hoy envuelta en ese frenesí pude deshacerme de ellas. Cierro la
bolsa con doble nudo, bajo las escaleras y dejo la bolsa en el canasto de la calle con la actitud de
quien está liberandose de un cadáver.

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