sábado, 3 de noviembre de 2012


nuDo MaRiNeRo




Mi panza es un nudo marinero de tanto estrujarse. El capitán hizo un nudo fuerte, muy fuerte y se fue. Tuvo mucho cuidado de que no se desatara, le dio muchas vueltas, piruetas con la soga. La soga es gruesa y áspera, tira y duele. A juzgar por la fortaleza del nudo, por su rebusque, el capitán no piensa volver pronto.

jueves, 4 de octubre de 2012


SeCuRiTy

Cada vez que entro a la librería me clava esos ojos negros y me regala una sonrisa Colgate. No me gusta. No me parece lindo. Pero por algún motivo, en algún momento el security debe haber flasheado que ‘pegamos onda’ por ese maldito involuntario cruce de miradas que siempre te hace mirar ahí. A esta altura creo que se hizo una película. Apelando a mi delirio persecutorio siento que entro y él…él me ve en pelotas paseando por las estanterías. Empezamos por el estadio de la sonrisa cómplice (¿?) al menos, él, yo de una mueca que no es sonrisa ni nada definido.
Pero lo peor fue el otro día: entro, ritual de la miradita,  me dirijo al locket a dejar mis cosas ..Ayy esta llave de mierda que no cierra (no puedo echarle la culpa a la llave, nunca supe para que lado va eso!),voy entrando en calor, mientras veo de reojo que security se acerca “te ayudo?” (Puajjjjj!!) – “Bueno, es que  creo que giré mal y …” y si, me enrosco en un explicación científica acerca de la puta llave, que me hace sentir una idiota. Voy en busca del libro y lo veo por ahí Siento que me está siguiendo (paranoica yo? Tendrían que ver cómo mira, si sus ojos  fueran  el simil de un miembro viril, estaría como Caperucita con el Lobo feroz). Pago el libro y casi salgo corriendo.

Ahora estamos como chanchos, del “hola, buenas tardes”, security pasó al “holaquetalcomo tevabien?mealegro” (????) Cuándo pasó eso? Habrá sido culpa de la llave?. La cosa es que ahora yo también tengo que aguantar para no reírme, porque esto ya me parece too much.




sábado, 26 de mayo de 2012


HoMbRe  SeRiO ( fReUd tEnÍa RaZóN)

Paradito  con su tapado negro en un ángulo del patio, mira. Me mira de reojo. Sé que me mira aunque  se esfuerce por evitarme. Pero no puede, el diablo mete la cola. Me mira en ese no mirar, desde que salgo de la biblioteca hasta  que paso por detrás suyo y sigo hasta donde están todas.

Lo sé; sé que relojea  porque no para de hacerlo desde el día que fui por primera vez a aquella premonitoria reunión.
Sabe que soy algo así como una “bocanada de aire fresco” entre tanto olor a incienso y oraciones murmuradas,  que toda  yo soy una provocación (muy a mi pesar): mis colores están del lado opuesto de la paleta de colores aceptada( los grises, blancos y negros) y  mi melena sublevada (más porque el pelo no me crece o me crece mal o por la humedad que por intención) desafía, contrasta  con  las colitas de caballo, los peinados correctitos del resto. Y además mi risa – “la risa exagerada no es buena consejera”(sic) escucho para arrancar la mañana- corta el aire  denso como  si despidiera cristalitos filosos. Y eso obliga a mirar. Pero tiene la cabeza demasiado formateada como para hablarme sin pensar que está ‘pecando’. O justamente, ¿ se sabe débil? Mejor no, ¿cuántos padrenuestros costaría eso?.

Pero un día no aguanta más y en un segundo gira la cabeza y me dice “Hola” y  yo contesto “Hola” y sigo caminando con sonrisa socarrona y  triunfante para mis adentros como si estuviera en una publicidad de shampoo.

La MeTáFoRa PeRfEcTa

El baño desborda, mi vida desborda (?). Hoy advertí que cada vez que mis cosas se salen por un tiempo de su cauce, que rebalzan, se tapan, que no las puedo contener, que no encuentro recipiente para tanto contenido, el baño se inunda, ¿será casual? se tapa, ergo se inunda. Estoy tapada, desbordada, rebasada, pasada, inundada, excedida… por todos lados. Cada vez que mi vida ‘se va la tacho’ o se sale de sus bordes entonces el baño, les aseguro, se tapa. Al placard  abarrotado de ropa metida a presión ahora se suma el ‘desborde sanitario’.
Cierto que alguien dijo que la vida está llena de metáforas. Aunque las mías, las mías no son muy literarias que digamos.

ImPoTeNcIa MaScuLiNa

Estás por cruzar la calle y siempre, pero siempre, el conductor  de un colectivo y/o auto te amaga a arrancar, ahí nomás de tus piernitas, dejándote, además casi sorda.