domingo, 22 de diciembre de 2013

ExÉgeSiS dE uN sUeÑo

Ella me dice que el médico o el analista –no sé bien-le indicó eso "leé todo"( …)acá se entrecorta como en una viaje película y no recuerdo bien. Pero es una obra clásica, algo griego. Una obra de la etapa antigua, enorme. Aparece la palabra: e x é g e s i s. Leélo de punta a punta y hacé la interpretación de cada frase, de cada párrafo. Así hasta terminar. En el sueño también estamos  ella y yo grandes pero estamos vestidas como en esa foto en la que tenemos doce años y nos fuimos de excursión con el colegio: jogging, buzo y colita baja. Ella con un buzo rosa agarrada de lo que parece ser la reja circular de un zoológico, yo igual. Es de noche. Yo la escucho (y la miro como extasiada). Estamos frente a frente como hace mucho en una actitud de balanceo. Ella no adivina lo que yo estoy pensando, lo que hay en mi cabeza: leer para no pensar, leerlo todo, sin dejar un espacio, sin dejar huecos en el tiempo, algo tedioso e inacabable. Algo que te obligue a no pensar más. Como una autómata .Leer como una autómata. Claro era eso. Ahora entiendo el frenesí. El sueño termina ahí. Una revelación. Mientras leo no recuerdo. Olvido, escondo, opaco. Me fugo. A veces le sonrío y vuelvo a creer. Me entusiasmo, me construyo, me armo sin estar al borde del derrumbe. Fluyo, detengo el tiempo: quenopaseloquepasó.

En retrospectiva justifico la pila indomable de libros en mi mesa de luz y me reciente voracidad compulsiva: dejar, empezar, empezar, dejar .No pensar.Leé todo.Hasta terminar, sin saltarte puntos ni comas No hagas trampa Como estudiando cada parte, como haciendo una exégesis, como memorizando, como un  monje medieval. Para que el deseo no entre y el dolor se  disuelva entre las palabras. Y si podés susurrar mientras lées mejor. Aturdíte. Decí las palabras de manera solemne pero no pares. Hasta terminar.

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