ExÉgeSiS dE uN sUeÑo
Ella me dice que
el médico o el analista –no sé bien-le indicó eso "leé todo"( …)acá se entrecorta como en una viaje película y no
recuerdo bien. Pero es una obra clásica, algo griego. Una obra de la etapa
antigua, enorme. Aparece la palabra: e x é g e s i s. Leélo de punta a punta y hacé la
interpretación de cada frase, de cada párrafo. Así hasta terminar. En el sueño
también estamos ella y yo grandes pero
estamos vestidas como en esa foto en la que tenemos doce años y nos fuimos de
excursión con el colegio: jogging, buzo y colita baja. Ella con un buzo rosa
agarrada de lo que parece ser la reja circular de un zoológico, yo igual. Es de
noche. Yo la escucho (y la miro como extasiada). Estamos frente a frente como
hace mucho en una actitud de balanceo. Ella no adivina lo que yo estoy
pensando, lo que hay en mi cabeza: leer para no pensar, leerlo todo, sin dejar
un espacio, sin dejar huecos en el tiempo, algo tedioso e inacabable. Algo que te obligue a no pensar más. Como una autómata .Leer como una autómata. Claro
era eso. Ahora entiendo el frenesí. El sueño termina ahí. Una revelación. Mientras
leo no recuerdo. Olvido, escondo, opaco. Me fugo. A veces le sonrío y vuelvo a
creer. Me entusiasmo, me construyo, me armo sin estar al borde del derrumbe. Fluyo,
detengo el tiempo: quenopaseloquepasó.
En retrospectiva
justifico la pila indomable de libros en mi mesa de luz y me reciente voracidad
compulsiva: dejar, empezar, empezar, dejar .No pensar.Leé todo.Hasta terminar, sin saltarte puntos ni comas No hagas
trampa Como estudiando cada parte, como haciendo una exégesis, como memorizando,
como un monje medieval. Para que el
deseo no entre y el dolor se disuelva
entre las palabras. Y si podés susurrar mientras lées mejor. Aturdíte. Decí las
palabras de manera solemne pero no pares. Hasta terminar.
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