Él se murió.No hubo velorio ni misa ni rosarios ni rezo Ni cara afligida ni
ojos rojos achinados ni párpados hinchados No hubo flores ni coronas ni cenizas
No hubo despedida en imágenes ni fotos
No hubo melodía de ocasión ni gente acompañando. Yo, única testigo de esta
muerte, de la que no habrá ni aniversario
ni recordatorios. Hago un gesto como de mirarlo
por última vez pero el ya tiene los ojos cerrados. Muerto. Voy hacia la
ventana, corro las cortinas de par en par, la abro, saco medio cuerpo, cierro
los ojos y respiro. Me siento viva.

No hay comentarios:
Publicar un comentario