sábado, 3 de agosto de 2013

aHoRa Un PuNtO

Como una nena con la cara pegada al vidrio de atrás, aplastando la nariz, te miro como se mira alejarse una casa o un árbol que se hace un punto cada vez más chiquito  a medida que nos alejamos y el coche toma velocidad. Creo que saludo dos o tres veces con la mano. O pienso que saludo pero es un gesto interno. No sé. El paisaje es  un conjunto de manchas borrosas y confusas de grises y verdes, en un travelling que me produce algo de vértigo a pesar de la baja velocidad en que viajo. Mi corazón no viaja, se queda pegado al paisaje, pegado  al paisaje nítido, como la nariz contra  el vidrio. Nostalgioso y testarudo se aferra a las primeras sensaciones de ese amor, a los primeros tiempos…a cuando todo olía a promesa, a cosa por venir. En ese tiempo de deseos (míos? Sí, siempre míos), de promesa, crisálida pura, yo no abandonaba aún la casa para mirarla con la nariz fruncida por ningún vidrio. Todo me acercaba, nada me alejaba, yo habitaba la casita-refugio y allí me sentía, ingenuamente, guarecida de cualquier vendaval. Porque mientras vos estuvieses…y vos ibas a estar.

En esa casita, vos eras parte del juego (sí, de mi juego). Aunque yo, me lo tomaba bastante en serio te voy a decir, bueno como de  chico uno se toma los juegos: muy en serio. Me gustaba eso de imaginar así como cuando sos chico. Y a veces, me animaba y te lo contaba. Y a veces llegué a pensar que vos…lo mismo...igual. Ya dije ingenuamente. Porque ay!no. Como cuando sos chico, siempre hay uno que se engancha más con la historia. Ése es el que tarda más, mucho más en salir de ese estado de ensoñación en que el  juego te envuelve de chico. Ahora lo veo claro. El punto, nítido. Estaba jugando tan con las reglas del juego que de pronto te llaman a comer y miro extrañada “me llaman”, decís. O no decís, pero das a entender, no sé. Porque te vas. Y yo te miro desde abajo, desde esa historia chiquita que me armé, que improvisé con una frazada y algunos juguetes que trajiste.
No sigo jugando sola. Me quedo recordando qué lindo era jugar con vos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario